Sin balance no hay equilibrio a cien días de gobierno.

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Llegados los primeros cien días de gobierno municipal de José Esquivel Vargas, el balance de una regla no suscrita pero si adoptada por los gobernantes que ocupan este tiempo para el primer recuento, también conocida como tiempo de gracia, en el que con toda la facultad, realizan acomodos, ajustes y movimientos necesarios o innecesarios pero finalmente realizados, para sentirse en la toma de control político, el resultado de metas cumplidas, la evaluación de resultados en los distintos rubros, ponderando lo urgente y lo importante, está por verse por una población que está en total libertad de avalarla u objetarla según sea el caso, incluso hacer sus propias recomendaciones, considerando que el gobernante y su gabinete, deben asumir que es un honor haber recibido tal encomienda de parte de los ciudadanos.

Este balance en Felipe Carrillo Puerto no ha ocurrido, bien puede ser esta la oportunidad de José Esquivel Vargas y gabinete de resaltar las decisiones a cien días de estar al frente del gobierno municipal, de enlistar a los ciudadanos que logro identificar las debilidades y fortalezas laborales, también conocer la existente y la nueva plantilla, la inamovible (por decir sindicalizados) y la que llego con él. ¿Quiénes son?, ¿qué tarea desempeñan?, ¿con quienes puede contar?, incluso a quien no la tiene, asignarle una tarea.

En esta toma de decisiones, saber a cien días que sí funciono y que fue perjudicial para su gobierno.

Si resistirse a reducir el uso de pirotecnia y con el consumo desmedido de recursos que son quemados festival tras festival, resultará positivo para su gobierno o mostrarse insensato y en posición de ‘porque lo digo yo’.

El rechazo de un sector de la población que le reclama el uso de la pirotecnia y voladores, y el daño indiscriminado que provoca este uso excesivo, así como, dejar de considerar el reclamo de padres de familia y especialistas en educación para personas con discapacidad de la afectación que provoca en niñas, niños, adolescentes y adultos esta práctica.

La afectación a animales, mascotas que sufren colapsos por la pirotécnica, cosa que también representa maltrato a estos seres vivos.

El daño a las arcas municipales, por el gasto desmedido que pueda significar o la explicación de donde provienen estos donativos si fuese el caso.

Y, el riesgo constante al que se someten personal de protección civil municipal, servidores públicos que hoy realizan una tarea que no les corresponde, porque no es lo mismo, realizar una labor, precisamente pensada y orientada a atender situaciones de contingencia por el mal manejo de explosivos y pirotécnica, a tener como tarea específica ser la logística de la tronadera festival tras festival, confundiendo de esta forma flagrante la actividad específica de los hombres y mujeres encargados de la salvaguarda civil.

Si el presidente municipal no hiciera este balance no pasa nada, no se estaría rompiendo ninguna regla, pero si desechando una oportunidad de revisar sus primeros cien días, de continuar con sus aciertos y corregir sus errores.

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