Niño triqui sueña con jugar en la NBA

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A sus 10 años, Gabriel ya debe cumplir con responsabilidades para con su familia; quiere ayudar a su pueblo

Desde hace tres años, Gabriel Hernández Aguilar forma parte de la Academia de Basquetbol Niños Triquis de Oaxaca, en la que trabaja arduamente para cumplir su sueño de jugar en la NBA para ayudar a su pueblo.

Mi sueño es jugar en la NBA porque cuando llegue a la NBA voy a regresar a mi pueblo a ayudar a mis amigos, a mi familia y a las familias de mi pueblo”.

Lo primero en lo que voy ayudar es para que vivan bien, que coman bien, que tengan ropa, que tengan todas las cosas que se necesitan en la casa”, señala.

Preparándose para un partido de exhibición en el Deportivo Guelatao de la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México, Gabriel platica a Excélsior que nació un 24 de diciembre de 2008 en Santa Cruz Río Venado, una comunidad de Oaxaca, donde lo espléndido de la naturaleza contrasta con su pobreza, situación que lo impulsa para aspirar a lograr mejores condiciones de vida.

Vestido con su uniforme negro portando el número 6, el niño triqui, comparte que no estaba acostumbrado a los tenis, pero aunque ahora ya los usa, prefiere -al igual que sus compañeros- jugar descalzo, lo cual se ha convertido en la característica principal de su equipo.

Señalando sus tenis azules, indica: “ya nos acostumbramos a los tenis, pero es mejor andar descalzos, jugar descalzos. Nos gusta más”.

Actualmente, el basquetbolista triqui estudia el quinto año de primaria y se esfuerza por mantener un promedio superior al 8.5 de calificación para permanecer en el equipo de basquetbol, donde juega como poste.

El basquetbol me hace feliz porque me gusta mucho y me ha dado oportunidad de salir de mi pueblo, de aprender otras cosas y conocer otros lugares”, señala Gabriel.

A sus diez años y ya con responsabilidades con su familia por ser el mayor de cuatro hermanos, Gabriel dice que le gustaría poder regresar el tiempo para disfrutar más de su niñez, que aún no termina.

No obstante, con gran madurez, platica lo importante que es para él trabajar duro para lograr sus metas y seguir conservando las tradiciones y costumbres de su comunidad, como lo es su lengua natal: el triqui.

Y con su experiencia de vida, envía un mensaje a otros niños:

Lo primero es la escuela, mantener buenas calificaciones.

Echarle ganas a todas las cosas que hagas y si piensas llegar lejos, lo puedes lograr”, aseguró.

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