Maurice, el gallo que será enjuiciado por cantar muy temprano

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El alcalde de Saint-Pierre d’Oléron dijo que este es un problema de intolerancia por parte de personas que no están acostumbradas a vivir en puertos o en el campo.

México.- Una pareja de Rochefort, localidad en Charente Marítimo en Francia, está cansada de que Maurice los despierte a las 4:30 de la mañana. Su hartazgo llegó hasta las autoridades y lo demandaron por contaminación acústica.

El juicio se llevaría a cabo hoy, pero ni Maurice ni los demandantes acudieron al tribunal de Rochefort, por lo que se aplazó para el próximo 4 de julio, de acuerdo a la agencia AFP.

Corine Fesseau se dijo dispuesta a hablar con los quejosos, pero le han negado todo tipo de contacto. Fesseau es dueña de Maurice, el gallo.

Pleito vecinal lleva dos años

La dueña de Maurice contó para el medio francés France3 que desde hace dos años una pareja «vacaciona» en una casa vecina.  

Los quejosos le pidieron «parar el desorden» y ella optó por sacarlo al gallinero a las 8:30. Pero el gallo sigue cantando, por lo que la acusaron ante las autoridades y pidieron que se deshaga del él.

Corine ha buscado llegar a un acuerdo con sus vecinos, pero ellos le han negado todo contacto. 

Según el abogado de los demandantes, Vincent Huberdeau, ellos están dispuestos a platicar pues lo único que piden es que:“Encierren al gallo durante la noche; es una urbanización, no estamos en medio del campo».VINCENT HUBERDEAU. ABOGADO DE LOS DEMANDANTES

La dueña del animal ha señalado que en todo el vecindario, solo esta pareja se ha quejado por el canto de Maurice.

Quieren que su canto sea patrimonio nacional 

Maurice y Corine han tenido varias muestras de apoyo, entre ellas, del alcalde Christophe Sueur de Saint-Pierre d’Oléron, a donde pertenece Rochefort; y del alcalde de Gajac, Bruno Dionis du Séjour.

Incluso el mandatario de Gajac comentó para el medio Sud Ouest  que el canto de Maurice debe ser considerado «patrimonio nacional».

Christophe Sueur expresó que éste es un problema de intolerancia, pues él también ha recibido quejas del ruido de las campanas o de los barcos del puerto, de acuerdo a 20 minutes.

Sueur señaló que los quejosos son personas dueñas de segundas residencias o nuevos habitantes que no están acostumbrados a un ritmo de vida tranquilo y agradable.«Hay tradiciones y valores locales que necesitamos proteger. Cuando voy a la ciudad, no pido que se elimine el ruido de los automóviles y del transporte público»

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